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miércoles, 7 de agosto de 2013

El estrés puede prevenir enfermedades en las personas con una dieta a base de grasas

Según un artículo publicado por el Centro de Investigación del Cáncer, el estrés actúa con efecto protector en aquellas personas que mantienen una dieta a base de grasas, mientras que los individuos sanos son más propensos a sufrir enfermedades ocasionadas por este trastorno emocional.

El hallazgo lo realizó el CIC cuando experimentaba con ratones que poseían una mutación oncogén, en los que observaron un estado de estrés continuo, llevándolos a concluir de la teoría anterior.
“Cuando vimos la disparidad de datos clínicos existentes sobre las interconexiones entre estrés, síndrome metabólico, obesidad y dieta, nos dimos cuenta de que teníamos el animal modelo ideal para resolver las polémicas existentes en este campo”, afirmó un profesor del CIC.

Sin embargo, es importante destacar que no todo lo que resulte durante los experimentos con roedores funciona en los seres humanos, por lo que se puede dar espacio a la especulaciones con respecto a los resultados obtenidos.
Con información de ABC

viernes, 14 de junio de 2013

La dieta atlántica previene enfermedades cognitivas como el alzhéimer o demencias´

El Casino Mercantil fue escenario ayer de la conferencia "Dieta atlántica-dieta mediterránea" de la nutricionista Ana Pérez Amaro, una oportunidad para familiarizarse con las características de cada tradición culinaria y sus efectos en la salud.
-¿A qué llamamos dieta mediterránea?
-Entendemos por tal aquella dieta equilibrada, variada y cardiosaludable, basada prácticamente en un alto consumo de verduras, hortalizas, frutas, cereales y legumbres. A mayores tiene como uno de sus principales elementos de excelencia el aceite de oliva en todas las comidas.
-¿Y la dieta atlántica?
-Presenta cierta variación con respecto al Mediterráneo porque nuestra dieta viene determinada por el entorno en el movemos, la dieta no es solo una forma de comer sino también las costumbres, las tradiciones y la cultura; el arco atlántico tiene unas costumbres diferentes a las del entorno del mar Mediterráneo y hay entonces ciertas diferencias entre ambas zonas, aquí lo que predomina es el consumo de pescado y marisco, mucho más que en la zona del Mediterráneo.
-¿Cuál de ellas considera más saludable?
-Las dos son cardiosaludables, la dieta atlántica por ejemplo presenta un consumo más elevado de proteínas que la mediterránea pero se compensa por el consumo también alto de verduras y frutas, de cereales, legumbres y, sobre todo, porque las preparaciones culinarias son más sanas en el Atlántico ya que preferimos la plancha, el hecho de hervir etc.
-¿Los gallegos estamos más adaptados biológicamente a la dieta atlántica? ¿Sería conveniente que nos decantásemos por esta opción?
-No, sería conveniente no que nos decantásemos (risas) sino que realmente la siguiésemos. Ahora en serio, tanto una como la otra son dietas cardiosaludables y de hecho la dieta atlántica previene sobre todo enfermedades a nivel cognitivo como puede ser el alzhéimer, las demencias etc, por el consumo elevado de pescado azul, pero lo que sucede hoy en día es que tanto en la zona mediterránea como en la nuestra estamos renegando de la dieta tradicional.


-¿Qué consecuencias acarrea el desviarnos de las tradiciones culinarias de nuestro entorno?
-El desviarse lo que normalmente acarrea es un índice mayor de obesidad, sobre todo infantil, lo que en muchas ocasiones implica el desarrollo de enfermedades asociadas, caso de la diabetes, la hipertensión, el colesterol alto y terminando con elevados índices de infartos de miocardio etc.
-¿Cuáles son las claves para una alimentación saludable?
-Lo primero consumir productos de temporada, porque es cuando los alimentos están en condiciones óptimas y tienen la mayor cantidad de nutrientes, además debemos de consumir de forma moderada los alimentos, raciones relativamente variadas pero no abundantes y luego siempre optar por las cocciones más saludables y con poca grasa, como puede ser la plancha, el hervido, el vapor.
-¿Realmente una persona que no hace ejercicio físico necesita grandes desayunos, tentempiés a media mañana, almuerzo, merienda...?
-Debemos hacer esas cinco comidas diarias pero efectivamente en las cantidades es donde nosotros nos pasamos, hay que reducirla, debemos optar por una alimentación variada y alimentos que no deben faltar en las principales comidas, por ejemplo debe de haber en todas las comidas un cereal ya sea en forma de pasta, arroz, pan, nunca debe de faltar porque es lo que nos va a dar la energía, pero las cantidades tienen que ser menores de las que consumimos, especialmente si no hacemos ejercicio las cantidades tienen que ser pequeñas. Tampoco debe faltar la fruta y las verduras en las comidas principales, así como fuentes de calcio, todos ellos deben de estar en nuestra alimentación diaria, y también hay que tener en cuenta en una dieta saludable las proteínas y las legumbres.F:FaroDeVigo

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miércoles, 3 de abril de 2013

Instituto de Obesidad recomienda la Dieta de los Colores, basada en los pigmentos del alimento y sus efectos saludables Leer más: Instituto de Obesidad recomienda la Dieta de los Colores, basada en los pigmentos del alimento y sus efectos saludables


El Instituto de Obesidad (IOB) apuesta por la 'Dieta de los Colores', la cual está basada en que los pigmentos encargados de dar color a cada alimento tienen un efecto benéfico y específico para la salud.


Este régimen "ha tenido mucho éxito, especialmente en Estados Unidos", donde en lugares como el Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) se elaboran los menús en función de los colores. Éstos no sólo contribuyen al aspecto externo de la comida, "sino que resultan la clave para una dieta sana", explican.

En este sentido, explican que, al consumir diariamente frutas, hortalizas y verduras frescas de diversos colores, "se garantiza la ingesta de alimentos de bajo aporte calórico y alta cantidad de micronutrientes", como las vitaminas, minerales, fibras y fitoquímicos. Además, se reduce "considerablemente" el riesgo de desarrollar ciertas enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes, entre otras, sostienen.
CENTRADA EN CINCO COLORES


Esta dieta aconseja comer alimentos de cinco colores al día, lo que "garantiza bienestar y protección al organismo", señalan los expertos. En concreto, los víveres de color azul o morado "se caracterizan por contener altas dosis de antioxidantes encargados de proteger a las células del organismo de los ataques causados por los radicales libres", indican.

Por ello, contribuyen al buen funcionamiento del sistema circulatorio, "así como a prevenir diferentes tipos de cáncer", afirman al tiempo que destacan entre ellos "las berenjenas, las moras, las uvas negras, los arándanos y las ciruelas". Por su parte, los de color rojo contienen altas dosis de betacarotenos, "necesarios para mantener la salud de la piel", indican.


Además, el alto poder depurativo de alimentos como las fresas, las cerezas, los tomates, las manzanas rojas o la sandía "permiten eliminar toxinas del organismo", señalan. Acudiendo a la comida de color verde, entre la que se encuentran la lechuga o la col, los especialistas observan que ésta "ayuda a prevenir el colesterol, mejorando la circulación y evitando enfermedades cardiovasculares, y facilitando altas dosis de fibra".

Por último, el IOB expone la importancia de los alimentos blancos y amarillos, ya que ayudan a aumentar las defensas del organismo y mejorar la resistencia frente a los agentes externos, unos; y consiguen mantener los huesos y los dientes fuertes, además de proporcionar una piel totalmente saludable y una buena visión, otros. De ellos, se destaca a los nabos y las zanahorias, respectivamente.

Fuente



viernes, 29 de marzo de 2013

Científicos relacionan la influencia de la dieta a giros en la expresión genética y la fisiología







Un último estudio ejecutado por científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts (UMMS, en sus siglas en inglés), en Estados Unidos, plantea la eventualidad de que así mismo chiquitas cantidades de comida insana en alguna oportunidad pueden producir giros simbolizativos en la expresión de genes que alcanzarían afectar negativamente la fisiología y la salud.
Un par de artículos divulgados en ‘Cell’ por A.J. Marian Walhout, codirector del Programa de Biología de Sistemas y profesor de Medicina Molecular en UMMS, describen cómo el metabolismo y la fisiología se conectan a la dieta. Usando ‘C. elegans’, un gusano redondo transparente que se utiliza a menudo como un organismo tipo en estudios genéticos, Walhout y sus colegas observaron cómo las distintas dietas producen distancias en la expresión de genes que en seguida pueden ser cruciales en giros fisiológicos.
“En síntesis, se encontró que ‘C. elegans’ cuando son alimentados con dietas de desiguales estilos de bacterias, responden cambiando radicalmente su programa de expresión génica, entregando lugar a trasendentes giros en la fisiología”, habló Walhout. “Los gusanos que se alimentaron con una dieta natural de bacterias Comamonas tuvieron poco hijos, vivieron poco y se perfeccionaron más presuroso en comparación con los alimentados con la dieta estándar de laboratorio de la bacteria ‘E. coli’”, añade.
Walhout y sus colegas identificaron como minimo 87 giros en la expresión génica de ‘C. elegans’ entre las dos dietas. Sorprendentemente, estos giros fueron libres de los términos de señal y las vías de señalización de la insulina, los programa de expresión génica típicamente activos en el control nutricional. En su lugar, las modificaciones se producen, como minimo en parte, en un regulador que controla el giro, un gen que delimita el progreso y el progreso en el gusano.
“Es trasendente subrayar que estos mismos reguladores que están influenciados por la dieta en los gusanos controlan el ritmo circadiano en humanos”, habló Lesley MacNeil, estudiante postdoctoral en el laboratorio de Walhout y primer autor del artículo. “Ya conocemos que los ritmos circadianos están perjudicados por la dieta. Esto apunta a la eventualidad real de que ahora podemos utilizar ‘C. elegans’ para estudiar las complejas conexiones entre la expresión génica de la dieta y la fisiología y su conexión con las enfermedades humanas”, agrega.
Sorprendentemente, Walhout y colegas observaron que así mismo cuando se suministra una chiquita cantidad de las bacterias Comamonas en una dieta de otro modo compuesta de bacterias ‘E. coli’, ‘C. elegans’ mostraron giros dramáticos en la expresión genética y la fisiología. Estos resultados proporcionan la tentadora eventualidad de que ciertas dietas no son “saludables” o “poco saludables”, aunque que algunas cantidades de verdaderos alimentos pueden ser insuperables bajo desiguales condiciones y para la promoción de los distintos resultados fisiológicos.
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