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viernes, 23 de agosto de 2013

Exceso de cobre en el organismo aumentaría riesgo de alzhéimer

El exceso de cobre en el organismo aumentaría el riesgo de que una persona desarrolle alzhéimer, trastorno neurodegenerativo, caracterizado por la pérdida progresiva de la memoria.

Investigadores del Centro Médico de la Universidad de Rochester , en Estados Unidos, determinaron que, tanto en ratones como en humanos, un exceso de cobre en el organismo favorecería la acumulación de toxinas en el cerebro y esto aumentaría la proliferación de placas relacionadas con el alzhéimer.
El reporte, publicado hoy martes en la revista Proceedings of The National Academy of Sciences (PNAS) , da una nueva pista en la comprensión de un trastorno que afecta a más de 36 millones de personas en el mundo.
Placas clave. Para entender esta investigación, debe primero comprenderse que el alzhéimer está relacionado con la formación de placas en el cerebro. Estas placas están formadas de una proteína llamada beta-amiloide.
Bajo condiciones normales, la proteína beta-amiloide es removida por una liproteína llamada LRP1. Esta última proteína contribuye con la distribución de la sangre al cerebro.
Cuando la LRP1 se encuentra una beta-amiloide en el cerebro se “mezcla” con ella y luego, la remueve, al tiempo que le da mayor irrigación sanguínea al cerebro.
Cuando una persona tiene alzhéimer, la LRP1 no remueve bien las beta-amiloides, lo que ocasiona que éstas formen placas en el cerebro y conduce progresivamente a la pérdida de la memoria.
Los científicos hallaron que una acumulación excesiva de cobre en el organismo daña el sistema por el cual se remueve la proteína beta-amiloide del cerebro.
“Este daño que el cobre le causa al sistema es uno de los factores claves que hacen que los beta-amiloides formen placas en el cerebro que desarrollen posteriormente los síntomas del alzhéimer”, expresó en un comunicado de prensa Rashid Deane, científico y autor principal del reporte.
Este nuevo estudio también señala que el cobre puede acumularse en el cerebro y formar una barrera que impida el paso de la sangre y acumule toxinas en distintas partes del cerebro.
Esta acumulación de cobre también causaría que el cerebro no distinga qué debe entrar y qué debe salir de las neuronas, lo que causa aún mayor acumulación de toxinas, que junto con las placas beta-amiloides promueven el desarrollo del alzhéimer.
“La clave es dar con el balance entre tener poco y mucho cobre en el cuerpo”, concluyó Deane.F: LaNacion

jueves, 9 de mayo de 2013

Falta de sed en invierno puede desencadenar enfermedades


El no tener sed durante el invierno es una situación que pone en riesgo el funcionamiento de nuestro organismo, alerta el especialista brasileño Antonio Herbert Lancha Júnior, investigador de la Universidad de Sao Paulo (USP).

Pese a que el frío inhibe la sed durante el invierno, es necesario mantener la hidratación para evitar las enfermedades típicas del período, dijo a Efe el especialista en educación física y nutrición.
"La no ingestión de líquidos puede elevar la vulnerabilidad del sistema inmunológico y predispone al cuerpo a infecciones oportunistas como la gripe y los resfriados", afirmó a Efe Lancha, que igualmente fue profesor visitante del Human Nutrition Research Center on Aging Tufts University en Massachusetts (EE.UU.).
Según el profesor de la USP, con las bajas temperaturas en invierno, las personas se olvidan de redoblar la atención con la ingestión de líquidos, algo esencial ya que el cuerpo está compuesto en un 60% de agua y ese contenido tiene que ser renovado permanentemente.
"La hidratación es mucho más que tomarse un vaso de agua. La reposición tiene que ser permanente", alerta Lancha, quien recomienda atención especial para los lactantes y los niños, cuyos cuerpos tienen aún mayor porcentaje de contenido de agua.
El médico aclara que la hidratación en el invierno también puede atenderse con el consumo de bebidas calientes, como café o té, pero que la reposición tiene que ser permanente y a lo largo del día.
La vulnerabilidad provocada por la mala hidratación es mayor en regiones con clima seco, en las que la falta de agua puede resecar el cuerpo, especialmente las mucosas, compuestas en un 80% de agua.
Fuente:RPP

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