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viernes, 6 de septiembre de 2013

Flora intestinal, tercer factor del aumento de peso

Aunque la poca actividad física y una alimentación desbalanceada son señaladas siempre como las raíces de la obesidad, un tercer y nuevo factor sería también causante del aumento de peso: la flora intestinal.
Recientes investigaciones en varios laboratorios del mundo revelan el vital papel de las 2 mil especies de bacterias que habitan el intestino.


El balance entre microorganismos benéficos y dañinos que componen ese microbioma tiene efectos directos en la acumulación de grasa y la aparición de enfermedades relacionadas con la obesidad.
Un reciente estudio publicado en la revista británicaNature detalló que las personas con un microbioma poco diverso, tienden a ser más obesas.
Ellas, además, suelen ganar más peso con el tiempo y sufrir de resistencia a la insulina, síntoma precursor de la diabetes.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron la flora intestinal de 292 personas, con y sin obesidad, y hallaron que la presencia de unas pocas especies bacterianas son suficientes para distinguir entre quienes gozan de una riqueza bacteriana y quienes no. Lo normal es que el sistema digestivo aloje alrededor de un kilo y medio de flora intestinal, destacan.


Cuando el microbioma es diverso, brinda protección contra enfermedades cardiovasculares y diabetes, además de la obesidad. Este vínculo cobra aún más importancia al descubrirse, en el mismo estudio, que una de cada cuatro personas tendría un bajo nivel de bacterias intestinales.
Causa y efecto
Con estos resultados podría argumentarse que, más bien, es la obesidad la que afecta la diversidad de microorganismos presentes en el intestino, y no al revés. No obstante, la Universidad de Washington, en EU, confirmó la relación de causalidad en un estudio aparte.
Científicos de la Escuela de Medicina de esa institución obtuvieron muestras del microbioma de pares de gemelos fraternos e idénticos, en donde uno presentaba obesidad y el otro no.
Posteriormente, colocaron esas muestras en el sistema digestivo de ratas carentes de una flora intestinal propia. El principal hallazgo de la investigación fue un aumento de peso en los ratones que recibieron las muestras de los gemelos con obesidad. Los otros ratones mantuvieron en general un peso normal.

Los científicos luego colocaron juntos a ambos grupos para que compartieran sus microbiomas, pues los ratones suelen consumir heces, ricas en microbios, de otros roedores.
Aquellos ratones obesos que consumieron las heces de sus contrapartes delgadas llegaron a experimentar cambios metabólicos que dieron lugar a una pérdida de peso. Sorprendentemente, el efecto no sucedió en el sentido contrario.
Al parecer, ciertas especies bacterianas en los intestinos de las personas con peso sano las protegerían de la acumulación de grasa.
Después, los ratones recibieron dos tipos de alimento: uno sano, alto en fibra y bajo en grasa; y otro poco saludable, alto en grasa y bajo en fibra. Se encontró que el primer alimento permitió la transferencia a los ratones obesos de la "protección" contra la absorción de grasas, cosa que no ocurrió con la comida menos saludable.
Según los expertos, estos hallazgos permitirán desarrollar productos y terapias alimentarias que promuevan una flora intestinal de beneficio para el organismo.
"En el futuro, el valor nutricional de la comida tomará muy en cuenta nuestra microbiota, y el desarrollo de comida saludable y nutritiva se hará de adentro hacia afuera, y no sólo de afuera hacia adentro", concluyó Jeffrey Gordon, investigador de la Universidad de Washington.

viernes, 23 de agosto de 2013

Enfermedad de Crohn, poco conocida y en aumento

Las enfermedades inflamatorias del intestino son trastornos crónicos que ocasionan a menudo dolor abdominal recurrente y diarrea crónica. Los dos tipos de enfermedades inflamatorias del intestino son la Enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerosa, que tienen muchas similitudes, siendo a veces difícil diferenciarlas. Estas enfermedades aparecen principalmente entre los 15 y 35 años y cursan en el 80% de los casos, con brotes de exacerbaciones y remisiones.


En muchas ocasiones, las enfermedades inflamatorias intestinales requieren de hospitalización y cirugía. Sin embargo, con una terapia médica y quirúrgica adecuada para cada caso, los pacientes pueden llevar una vida plena y productiva. En la mayoría de los casos se logra una remisión duradera.
La causa exacta de estas enfermedades se desconoce. En cambio, hay varios factores que incrementan la susceptibilidad para padecerla, como ser de raza blanca, vivir en países desarrollados y tener ciertos factores genéticos (se ha sugerido que familiares en primer grado de personas afectadas por la enfermedad tienen un riesgo 4 a 20 veces mayor de presentarla que la población general).
La Enfermedad de Crohn (EC) en una enfermedad autoinmune. Esto significa que el sistema inmune natural del cuerpo no funciona como debería y reacciona atacando el tubo digestivo causando inflamación y dolor.
La enfermedad fue descripta por primera vez por Giovanni Battista Morgagni (1682-1771). Describieron más casos de la dolencia John Berg, en 1898; el cirujano polaco Antoni Lesniowski, en el año 1903 y un cirujano del Reino Unido de apellido Dalziel, que desapareció en la Primera Guerra Mundial. La información fue publicada nuevamente por Burrill Bernard Crohn y sus colegas Ginzburg y Oppenheimer en el año 1932. Del primero de ellos proviene el nombre más conocido de la enfermedad. 
Esta patología afecta a hombres y mujeres por igual y parece afectar a algunas familias. Alrededor del 20% de los enfermos de Crohn tienen algún pariente consanguíneo con alguna forma de enfermedad intestinal inflamatoria, muy frecuentemente un hermano/a y a veces un padre o hijo. 
Aparece con mayor frecuencia en personas que tienen entre 15 y 30 años de edad, aunque puede ocurrir a cualquier edad. Personas de origen caucásico y judíos tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad, en comparación con otros subgrupos raciales y étnicos.
Señales de alerta



La enfermedad suele manifestarse con alteraciones digestivas inespecíficas que aparecen de manera recurrente, especialmente en pacientes jóvenes. Es habitual que cuanto más joven es el paciente, la evolución de la enfermedad sea más severa. 
Se sospecha que un niño tiene enfermedad inflamatoria intestinal cuando presenta detención del crecimiento, anemia, dolor abdominal, sangrado por el recto o con la materia fecal, diarrea, lesiones perianales y otras. En el adulto las características son similares, aunque pueden observarse además fístulas y síntomas articulares, oftálmicos, dermatológicos y otros.
Es decir, la Enfermedad de Crohn es una enfermedad dolorosa que puede alterar la actividad diaria del paciente. Debido a la naturaleza de sus síntomas, la enfermedad puede afectar y limitar las actividades diarias, aunque el impacto de esta patología puede variar. En algunas oportunidades puede manifestarse con una molestia, simplemente, mientras que en otras, puede afectar de modo significativo las actividades cotidianas. Existen múltiples opciones terapéuticas que pueden ofrecer el alivio de los síntomas de la EC. Por ello, es fundamental consultar con el médico para encontrar el tratamiento correspondiente, adecuado para cada paciente.
Para evitar secuelas y mejorar la calidad de vida del paciente, es esencial optimizar el diagnóstico y el tratamiento, que debe ser continuo y adaptarse a la severidad y la localización de la enfermedad. Aun cuando la causa de la EC siga siendo desconocida, la vida con esta condición puede mejorar consultando con un especialista lo más pronto posible e iniciando un tratamiento de manera rápida.
* El Dr. Luis. A. R. Boerr es Vicedirector del Hospital Alemán, ex Presidente de la SAGE y Maestro de la Gastroenterología (OMGE).F: Clarin.com

viernes, 26 de abril de 2013

En aumento el porcentaje de muerte por enfermedades laborales


La Organización Internacional para el Trabajo (OIT) estima que los accidentes y las dolencias originadas en el lugar de trabajo causan la pérdida anual de cuatro por ciento del Producto Interno Bruto en el mundo, lo que representa unos dos billones 800 mil millones de dólares.



Cada día mueren más cinco mil 500 personas a causa de enfermedades adquiridas en su trabajo, así lo denunció este viernes la Organización Internacional del Trabajo (OIT).La organización hizo un llamado a realizar una campaña mundial urgente enérgica para combatir el número creciente de esos males que provocan más de 2 millones de fallecidos cada año.El director general de la agencia de las Naciones Unidas, Guy Ryder; se manifestó a favor de un paradigma de prevención que comprenda una acción exhaustiva y coherente dirigida a las llamadas enfermedades profesionales.
De acuerdo con el informe del organismo, publicado para el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, (28 de abril) menciona que aunque las dolencias relacionadas con el medio laboral causan un número de muertes seis veces mayor que los accidentes, estos últimos son más atendidos.
El documento, titulado "La prevención de las enfermedades profesionales", denuncia que los cambios tecnológicos y sociales, junto a las condiciones económicas mundiales, agravan los peligros para la salud existentes y crean nuevos riesgos.
Según el documento, las enfermedades profesionales muy conocidas, como la neumoconiosis y las relacionadas con el asbesto, siguen estando muy extendidas, mientras que otros males profesionales relativamente nuevos, como los trastornos mentales y musculoesqueléticos (TME), están aumentando.
La OIT alertó que cada 15 segundos muere un trabajador a causa de accidentes o enfermedades relacionadas con su empleo, según el informe.
Según la secretaria general de la Confederación Sindical Internacional, Sharan Burrow, no se debe permitir que los empleados pongan en peligro su salud con el fin de ganarse la vida y la protección debería ser intensificada.
La organización estima que los accidentes y las dolencias originadas en el lugar de trabajo causan la pérdida anual de cuatro por ciento del Producto Interno Bruto en el mundo, lo cual representa unos dos billones 800 mil millones de dólares.
Fuente
Telesur

lunes, 25 de marzo de 2013

Una terapia para la artritis reumática aumenta los valores de colesterol




Los pacientes con artritis reumática (AR) tratados sólo con metotrexato o con etanercept o sulfasalazina más hidroxicloroquina han sufrido un aumento de los niveles de lípidos poco después del tratamiento, dicen investigadores.
Aun así, todavía se desconoce la importancia de estos hallazgos, según aclara en Arthritis & Rheumatism el equipo del doctor Jeffrey R. Curtis, del Centro Médico de Asuntos de los Veteranos de Birmingham, Alabama.
La AR eleva significativamente el riesgo de padecer enfermedad coronaria, pero los autores explican que aún se desconoce el papel de los lípidos en su desarrollo.
La información surge de 459 pacientes con AR en estadio inicial (3,8 meses en promedio) que participaron en el ensayo clínico aleatorizado TEAR.
A las 24 semanas se registró un aumento significativo del valor de colesterol en los tres grupos tratados. Los incrementos fueron de 57,3 mg/dL con metotrexato, 56,8 mg/dL con metotrexato y etanercept, y 53 mg/dL con la terapia triple.
Los aumentos respectivos del colesterol HDL fueron 20,6, 19,3 y 22,3 mg/dL, mientras que los del colesterol LDL fueron 30, 31,4 y 28,7 mg/dL.

El equipo no halló diferencias en la variación de los lípidos entre los grupos, pero sí un cambio significativo en la relación colesterol total/HDL. El índice aterogénico disminuyó levemente en todos los grupos.
Tras ajustar distintas variables, la variación de la proteína C reactiva estuvo asociada con cambios de los niveles de lípidos, pero no con la actividad de la enfermedad. Las alteraciones por lo tanto "estarían menos asociadas con algún tipo de tratamiento de la AR y más relacionadas con una reducción de la inflamación".
El equipo halló también que el uso continuo de glucocorticoides (permitido en el estudio) estuvo independientemente asociado con cambios del HDL y del colesterol total.
"Esto coincide con observaciones previas de que los glucocorticoides elevan los niveles de lípidos", según los autores del estudio. Además, señalan que "la AR influiría en los niveles de lípidos".
Sobre los resultados, el doctor Michael T. Nurmohamed, del Centro Médico de la Universidad VU, Amsterdam, dijo por correo electrónico: "Este estudio demuestra claramente que el tratamiento antirreumático efectivo en los pacientes con AR inicial, ya sea con metotrexato (combinado) o con etanercept (más metotrexato) induce un aumento del colesterol total y del colesterol LDL y HDL que no varía entre los distintos tipos de tratamientos".
Pero aclaró que, dado que el índice aterogénico tendía a disminuir, sería poco probable que esos cambios de los niveles de lípidos terminen elevando el riesgo cardiovascular de nuestros pacientes. Nurmohamed consideró que ese índice es un predictor poderoso de enfermedad cardiovascular.
"En cambio -concluyó-, el tratamiento antirreumático efectivo restablecería las propiedades antiaterogénicas del colesterol HDL perdidas durante la actividad inflamatoria. Esto reduciría el riesgo cardiovascular. Futuros estudios sobre los efectos cardiovasculares en nuestros grupos de pacientes demostrarán si ése es o no el mecanismo más prevalente por el que los biológicos reducen el riesgo cardiovascular (como sugieren los estudios observacionales)."

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